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Síncope

Cardiovascular > Arritmias
El síncope o desmayo puede definirse como una pérdida de la conciencia y de la postura, que aparece en forma brusca y por un breve periodo de tiempo, y que se resuelve en forma espontánea y sin dejar secuelas.

Este trastorno es un cuadro bastante común: aproximadamente el 20% de las personas adultas ha padecido al menos un episodio en algún momento de su   vida. Constituye, además, entre el 2 - 3% de las consultas en las guardias hospitalarias.

Se produce por una caída brusca del flujo sanguíneo cerebral o alguna alteración en los componentes de la sangre que desencadena una disminución del metabolismo cerebral. Las causas de síncope pueden ser de origen cardíaco y de origen no cardíaco.

Las de origen cardíaco representan el 80% de todas las causas, entre éstas, las más frecuentes son las arritmias. Otros causas pueden ser la disminución   de la presión arterial y del retorno de la sangre al corazón.

Entre las causas no cardíacas se destacan el denominado síncope de la deglución en personas con enfermedades del esófago (por mecanismos reflejos), por disminución de los niveles de glucosa en sangre, las tos, migrañas, aumento de la frecuencia respiratoria, etc.
CUADRO CLINICO DEL SINCOPE

Se caracteriza por la aparición brusca de pérdida de la conciencia sin ninguna manifestación previa. Aunque en algunas ocasiones puede ir precedida de   nauseas, mareos, perdida de la visión y sudoración. Dicha pérdida de conciencia se acompaña de pérdida de la fuerza muscular con la posibilidad de caer al suelo si la persona se encuentra de pié, permaneciendo inmóvil, pálido y con respiración perceptible. La duración del estado de inconsciencia es breve, segundos a varios minutos, en caso de prolongarse en el tiempo (más de 5 minutos) deben descartarse otras alteraciones.

El pulso es variable, pudiendo estar aumentado en algunos casos y disminuido en otros. La presión arterial se encuentra disminuida en la mayoría de los   casos.

La recuperación del estado de conciencia es completo y sin secuelas neurológicas, pudiendo persistir, en cambio, la debilidad muscular.



TRATAMIENTO DEL SINCOPE

El tratamiento se basa fundamentalmente en las causas desencadenantes del síncope. Durante el episodio sincopal, la persona debe ser acostada con la cabeza baja y las piernas elevadas. De ésta manera se produce un aumento del flujo sanguíneo a nivel cerebral.

Generalmente, esta postura pone fin al cuadro y no se requiere de otro tratamiento, salvo que existan factores agravantes. Debe tenerse presente que si se permite la rápida incorporación o el traslado de pié de la persona, el síncope puede reaparecer.

Cuando el síncope es desencadenado por procesos cardíacos, como arritmias, debe internarse de inmediato e instaurarse un tratamiento dependiendo del caso en particular.
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